jueves, 29 de abril de 2010

NO HAY NECESIDAD DE QUE EL HOMBRE SE SIENTA INFERIOR A LA MUJER-OSHO

En los Upanishads hay una bendición muy extraña dedicada a las nuevas parejas. Una nueva pareja acude al vidente de los Upa­nishads y éste les da su bendición. A la chica le dice específica­mente:

«Espero que llegues a ser madre de diez niños y que, fi­nalmente, tu marido sea tu onceavo hijo. Y a no ser que te hagas la madre de tu marido, no habrás triunfado como esposa verdadera.»

Es muy extraño, pero tiene una inmensa profundidad psicológica, porque esto es lo que descubre la psicología moderna, que todo hombre está buscando a su madre en la esposa, y toda mujer está buscando a su padre en el marido.

Es por eso que todos los matrimonios fracasan: no es posible encontrar a tu madre.

La mujer con la que te has casado no ha ve­nido a tu casa para ser tu madre, quiere ser tu esposa, una aman­te.

Pero la bendición de los Upanishads, que tiene casi cinco o seis mil años de antigüedad, ofrece una visión similar a la de la psico­logía moderna.
Una mujer, quienquiera que sea, es básicamente una madre.
El padre es una institución inventada, no es natural.

Pero la madre seguirá siendo indispensable.

Se han probado cier­tos experimentos: han dado a los niños todo tipo de facilidades, me­dicación, toda la comida... toda perfección proveniente de diferen­tes ramas de la ciencia, pero, extrañamente, los niños siguen encogiéndose y mueren en tres meses.
Entonces descubrieron que el cuerpo de la madre y su calidez son absolutamente necesarios para que crezca la vida.
Esa calidez en este enorme universo frío es absolutamente necesaria al principio, de otra forma el niño se sen­tirá abandonado. Se encogerá y morirá.

No hay necesidad de que el hombre se sienta inferior a la mujer.­

Toda esa idea surge porque pensáis en el hombre y en la mujer como dos especies distintas. Pertenecen a una misma humanidad, y ambos tienen cualidades complementarias. Ambos se necesitan mutuamente, y sólo cuando están juntos están enteros.
La vida hay que tomársela con calma. Las diferencias no son contradicciones.Pueden ayudarse mutuamente y realzarse inmensamente.
La mujer que te ama puede realzar tu creatividad, puede inspirarte a alcanzar cimas que nunca has soñado. Y ella no te pide nada.

Sim­plemente quiere tu amor, que es su derecho básico.

OSHO