viernes 29 de abril de 2011

"ES MEJOR '¡¡¡SER SINCEROS!!!!



A lo largo de los tiempos esto siempre ha sido un problema:

¿Qué decirles a los niños y qué no decirles?.

En el pasado la estrategia era no contarles los hechos de la vida, evitarlo en lo posible, porque se le tenía mucho miedo a los hechos de la vida.
La misma frase «hechos de la vida» es un eufemismo; simplemente oculta un hecho sencillo. Para no decir nada sobre sexo, incluso para evitar la palabra «sexo» han creado esta metáfora,
«hechos de la vida».


¿Qué hechos de la vida?


Sencillamente, es para no decir nada sobre sexo.
En el pasado toda la humanidad ha vivido con este engaño, pero los niños lo descubren más pronto o más tarde. Y de hecho lo descubren antes que después, y lo descubren de un modo muy equivocado. Tienen que hacer el trabajo ellos solos porque no hay ninguna persona apropiada dispuesta a contárselo.

Se reúnen, se convierten en mirones y tú eres responsable por reducirlos a mirones. Recogen información de todas las fuentes erróneas, de la gente peor. Cargarán con estas nociones equivocadas durante toda su vida y tú eres la causa de esto. Toda su vida sexual se verá afectada por la información equivocada que han reunido.
En el mundo existe tanta información equivocada sobre el sexo como es posible. Incluso en el propio siglo XX la gente está viviendo con una profunda ignorancia sobre el sexo, incluso gente que tú pensarías que tendría que conocerlo mejor.


Ni siquiera tu médico sabe realmente lo que es el sexo, no conoce su complejidad.

Él debería de saber, pero hasta los médicos viven muy

supersticiosamente: ellos también se enteran de esas cosas por la calle.


El sexo no se enseña como una asignatura separada en ninguna facultad: un tema tan inmenso y poderoso, y todavía no se enseña nada sobre él. Sí, la fisiología del sexo es conocida por el médico, pero la fisiología no lo es todo; hay capas más profundas: está la psicológica y está la espiritual.

Hay una psicología del sexo y hay una espiritualidad del sexo: la psicología está sólo en la superficie. Se han efectuado muchas investigaciones y en este siglo sabemos más que nunca antes, pero el conocimiento no se está haciendo prevalente.

La gente tiene miedo porque sus padres tuvieron miedo, y ese miedo se ha vuelto contagioso.


Tienes que explicárselo a tus hijos, se lo debes.

Y tienes que ser sincero.

-Mamá, ¿obtenemos nuestra comida de Dios?

-Sí, sí lo hacemos, Bárbara.

-Y en navidades, ¿santa Claus nos trae los regalos?

-Correcto.

-Y en mi cumpleaños, ¿el hada buena trae los regalos?

-Hmmm...

-¿Y fue la cigüeña la que trajo a mi hermanito?

-Cierto.

-Entonces, ¿qué demonios está haciendo papá por aquí?


Es mejor ¡ser sincero!


Pero no te estoy diciendo que saltes sobre tus hijos y empieces a ser sincero quieran ellos o no. Ahora está sucediendo así -es el otro extremo-, especialmente en Occidente, porque los psicólogos están diciendo que hay que decir la verdad. La gente va contando la verdad tanto si los niños preguntan como si no. Eso también está mal.


¡Espera!


Si el niño pregunta, cuéntale la verdad; si no pregunta no hace falta, todavía no tiene interés.
En la mesa, a la hora de cenar, el padre casi se atragantó cuando su hijo pequeño le preguntó:


-Papá, ¿de dónde vengo?


Enrojeciendo, papá dijo:


-Bien, me parece que ha llegado el momento de que tú y yo ha blemos de hombre a hombre. Después de cenar te hablaré sobre los pájaros y las abejas.


El niño dijo:


-¿Qué pájaros y abejas? El pequeño Frankie del final de la calle me contó que viene de Chicago. Todo lo que quiero saber es de dónde vengo yo.


Así que espera un poco. Ellos mismos preguntarán, no tienes que tener tanta prisa. Y no trates de ninguna manera de engañarles.

Puede ser peligroso.


OSHO